El llanto es la forma en que un bebé pequeño comunica sus necesidades. Tu bebé no puede prepararse un sándwich, explicar que un calcetín le molesta ni pedir amablemente que lo abraces. Por desgracia, el llanto viene con un solo control de volumen, y tú todavía lo estás buscando.
El mito: Cargar a un bebé pequeño que llora lo va a malcriar.
Un poco de tranquilidad: Responder a las necesidades de un bebé pequeño es parte de cuidarlo. Puedes ofrecerle consuelo y también tomarte una pausa segura cuando la necesites.
En este artículo
Empieza por las necesidades cotidianas
Comprueba si tu bebé tiene hambre, necesita un cambio de pañal, siente demasiado calor o frío, o necesita descansar. Busca cualquier cosa que le resulte incómoda, incluida la ropa ajustada. Prueba a cargarlo, mecerlo suavemente, hablarle con voz tranquila o llevarlo a un lugar más calmado.
No tienes que descifrar a la perfección cada llanto. A veces, un bebé bien alimentado y con el pañal seco sigue llorando. Una tarde difícil no significa que se te haya escapado una respuesta evidente ni que le caigas mal a tu bebé.
Atender sus necesidades no malcría a un bebé pequeño
Los bebés pequeños dependen de que quienes los cuidan respondan a sus señales. Cargar, alimentar y calmar a un bebé durante los primeros meses ayuda a cubrir esas necesidades; no le enseña a salirse con la suya.
Eso no significa que una madre o un padre deba detener cada llanto al instante. Habrá momentos en que estés lavándote las manos, ayudando a otro niño o intentando averiguar qué pasa. Cuidar es una relación continua, no una carrera contra el reloj.
Estas recomendaciones se refieren a responder a los bebés pequeños. Las dudas sobre cómo conciliar el sueño en un bebé de más edad merecen una conversación aparte que tenga en cuenta la alimentación, el crecimiento y la edad. Nuestra guía sobre los cambios en el sueño explica esa diferencia.
Cómo tomarte una pausa segura
Si notas que aumenta tu frustración, coloca a tu bebé boca arriba en una cuna o un moisés vacío y aléjate brevemente para recuperar la calma. Si hay un adulto de confianza disponible, pídele que te releve. Regresa y comprueba cómo está tu bebé. Nunca sacudas ni golpees a un bebé.
Llegar a tu límite es un motivo para pedir apoyo. No es algo que tengas que ocultar. Quizá necesites comer, ducharte, descansar un poco o simplemente que otra persona pueda decirte: “Yo me encargo durante los próximos minutos”.
El llanto que necesita atención médica
Contacta al pediatra si el llanto es inusual, persistente o se acompaña de mala alimentación, menos pañales mojados o señales de dolor o enfermedad. Un bebé menor de 3 meses con una temperatura de 100.4°F (38°C) o más necesita una evaluación médica pronta. La dificultad para respirar, la coloración azulada o la dificultad para despertarse requieren atención de emergencia.
Si nada parece ayudar, pide una revisión en lugar de suponer que solo son cólicos. El pediatra puede evaluar a tu bebé y ayudarte a elaborar un plan.
Algo sencillo para probar hoy
Elige una forma de calmarlo y pruébala con calma un momento antes de pasar a otra. Tú y tu bebé están aprendiendo a conocerse. Algunos días ese aprendizaje es más ruidoso que otros.
Para conocer la perspectiva de los padres en esos días, lee cómo es realmente criar a un bebé.