La crianza trae exigencias prácticas y emociones diversas. Los padres también necesitan cuidado y apoyo. Un día, la galería de tu teléfono está llena de lugares que has visitado. Al siguiente, incluye diecisiete fotos casi idénticas de tu bebé dormido y una foto de un pañal que piensas enviar al pediatra. La llegada de un bebé cambia el archivo.
El mito: Amar a tu bebé significa disfrutar cada momento de la crianza.
Un poco de tranquilidad: Puedes amar profundamente a tu bebé y encontrar muy difíciles algunos momentos del día. Pedir apoyo práctico o emocional es parte de cuidar a tu familia.
En este artículo
Las emociones diversas son parte de la crianza
Una primera sonrisa puede ser maravillosa. También puede serlo una comida caliente que alguien preparó mientras por fin te sientas. En una misma tarde, puedes sentir alegría, aburrimiento, gratitud, frustración o soledad en distintos momentos.
No tienes que disfrutar cada cambio de pañal para ser una madre o un padre cariñoso. Tampoco necesitas sumar culpa a una noche que ya es difícil. Un momento duro es una parte del día, no un juicio sobre tu relación con tu bebé.
Alimentar es cuidar, no competir
La alimentación puede requerir más práctica y apoyo de lo que las familias esperan. Si quieres amamantar y te resulta difícil, pide ayuda para hacerlo con comodidad, lograr un buen agarre y facilitar la transferencia de leche. Si usas fórmula o combinas ambas opciones, pregunta al pediatra cómo prepararla de forma segura y si tu bebé está recibiendo lo que necesita.
Centra la conversación en la nutrición del bebé y las circunstancias de tu familia. Las versiones perfectas que otras personas muestran de su vida dejan fuera una cantidad sorprendente de cosas por lavar.
Pide ayuda que alguien pueda brindarte
«Avísame si necesitas algo» es una frase amable, pero te deja otra tarea: pensar qué pedir. Una petición concreta es más fácil de atender.
- ¿Podrías traer la cena el martes?
- ¿Podrías cargar al bebé mientras me ducho?
- ¿Podrías encargarte del próximo cambio de pañal?
- ¿Podrías sentarte conmigo un rato?
Cuando alguien ofrece ayuda práctica, aceptarla puede ser lo más útil que hagas ese día. Si compartes el cuidado con tu pareja, hagan visibles las tareas que suelen pasar desapercibidas: las citas, los suministros, la ropa por lavar y recordar qué prenda diminuta de pronto ya le queda chica.
Organizar una oportunidad para descansar
A veces, descansar requiere un plan; «duerme cuando el bebé duerma» no siempre es posible. Si tu pareja, un familiar o una amistad puede ayudar, acuerden un período concreto en el que se encargue de los pañales y de calmar al bebé mientras descansas, sin dejar de atender sus necesidades de alimentación. También puede encargarse de las tareas domésticas para que un momento tranquilo no se convierta en otro turno de trabajo. Si notas que te estás quedando dormido mientras cargas al bebé, colócalo boca arriba en su propia cuna o moisés, sobre una superficie firme y plana, sin ropa de cama suelta. Evita quedarte dormido con él en un sofá o sillón.3
No tienes que diagnosticarlo todo por tu cuenta
Los padres primerizos suelen preguntarse si un sonido, un sarpullido o el contenido de un pañal es normal. Consulta tus dudas con el pediatra, sobre todo si algo cambia o tu bebé parece enfermo. Llevar una lista breve puede ayudarte a recordar lo que querías preguntar.
Para una visión general del crecimiento y el aprendizaje, consulta el primer año de tu bebé. Para una tarde de mucho llanto, nuestra guía sobre el llanto del bebé incluye maneras de consolarlo y tomarte un descanso seguro.
El malestar persistente merece apoyo
La tristeza, la ansiedad, la desesperanza o la dificultad para desenvolverte que persisten merecen una conversación con tu profesional de salud. Los síntomas intensos, que duran más de dos semanas después del parto o que dificultan cuidarte o cuidar a tu bebé pueden necesitar tratamiento. Puedes pedir ayuda antes; no tienes que esperar dos semanas si estás pasándolo mal.
La depresión posparto tiene tratamiento. La confusión, las alucinaciones o sentir que podrías actuar según pensamientos de hacerte daño o hacérselo a tu bebé requieren ayuda de emergencia inmediata. Coloca al bebé en un lugar seguro, busca la ayuda de otro adulto si es posible y comunícate con los servicios de emergencia.
Algo pequeño que puedes probar hoy
Identifica una parte del día que te hizo sentir bien y otra en la que necesitas ayuda. Ambas pueden ser ciertas. En tu familia hay espacio para la alegría, la ropa pendiente de lavar y una madre o un padre que también es un ser humano.